Gonzalo
García

Gonzalo García (Gijón, 1966), comienza a realizar
esculturas a finales de los años ochenta, siendo su
primera participación en una exposición colectiva la
realizada en Niort (Francia) en 1990, en el encuentro
de jóvenes artistas europeos L´Europe D´Art D´Art,
así como su primera individual llega de forma azarosa
al año siguiente, 1991, realizando una instalación
titulada “MANCORNIU” en La Sala, Oviedo. La
siguiente Individual, “ESCULTURES”, llega en 1995, en
la sala Borrón, en la misma ciudad, siendo ese mismo
año seleccionado en Escultura para la Muestra
Regional de Artes Plásticas. En 1997, en Avilés, llega
“FUNDACIÓN, MUROS y EXTRAMUROS”, ganando
este mismo año el primer premio en la I Bienal de
Escultura Urbana de San Martín del rey Aurelio, con la
obra TRAZA, sita actualmente en dicha villa. Elipsis
mediante, podemos unir la exposición “ESCULTURAS”,
de 1998, en el Centro de Cultura Antiguo Instituto, de
Gijón, con la reciente “PIESCULTUS”, 2015, en el Colegio
de Arquitectos, rellenando el espacio intermedio con
colectivas por toda España y parte de Europa- Museo
Barjola, Museo Antón, etc -, salpicado de algún que otro
premio y mención, un par de hijos, y nos hallaremos en
el presente, definido por la fructífera pertenencia desde
hace siete años al grupo de artistas de la Galería Aurora
Vigil-Escalera.

Considerando material y forma en los últimos treinta
años: La madera es una constante que, trabajada las
dos primeras décadas mediante motosierra, hacha o
azuela, produce obras abstractas de gran tamaño
sobre troncos completos, mientras que en los últimos
años las exigentes técnicas de la imaginería tradicional
consiguen obras figurativas y realistas, con guiños al
surrealismo, siendo el pie humano el protagonista casi
único. Otro definitorio material que atraviesa las tres
décadas es el “cuchu”, o estiércol de vaca, que,
mediante procesos de deshidratación y amalgama, fue
variando su protagonismo, desde las simples texturas
en obras de madera, al aglomerado de cucho y
componente único de la pieza. En los últimos años, la
irrupción y mejora de los polímeros ha logrado la
producción de algunas obras de cucho de gran solidez y
estabilidad, haciendo que este material pudiese recorrer
un camino paralelo a la madera desde la abstracción a la
figuración, llegando incluso a la duplicación: Obras
idénticas en forma y tamaño en ambos materiales. Una
etapa, hace ya casi veinte años, de fascinación por la
estética del trabajo arqueológico, produjo puntualmente
obras en piedra arenisca. El hierro compartió
protagonismo material las dos primeras décadas,
produciendo obras abstractas de corte geométrico. En el
presente, las resinas para la producción de moldes y la
investigación acerca de la reestructuración bioquímica de
la madera con el objeto de variar sus propiedades,
prometen alcanzar, esperemos, novedosas técnicas
hasta ahora sólo al alcance de los plásticos.

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