Guillermo Ocio

Guillermo Ocio Forascepi Nace en Oviedo (1963). Se forma en el taller experimental de Humberto y toma varios cursos  en diferentes disciplinas artísticas: Hernández Pijoan, José Ferrero Villares (fotografía), Centre d’art La Rectoria (escultura en hierro).

Con una escultura abstracta de sugestión figurativa y con la madera como material protagonista, a Guillermo Ocio le interesan las claves del movimiento y el lenguaje de las formas y de los colores, lo que le lleva a usar el círculo esencial y el rojo como elementos estructurantes y compositivos, o el azul cobalto, de fondo marino, como símbolo de una obra que cada vez adquiere mayor profundidad.

Desde un sobrio expresionismo escultórico, la obra de este artista se expresa en un  binomio espacio-volumen complementado  con un conjunto de signos y símbolos reiterados y un cromatismo intenso y cuidado y, todo ello estructurado con formas potentes y contundentes rodeadas de una cuidada artesanía.

ANYTIA

Instalación escultórica y fotografías. Disociar arte y naturaleza es una labor casi imposible. Los paisajes, entorno y recursos satisfacen nuestros sentidos y proveen a los artistas de los medios necesarios para materializar sus propósitos.

La autoconsciencia del artista, a partir de la interacción con su tierra, es uno de los principales vehículos a través de los que expresar sus pensamientos, sentimientos y emociones. Las produciones que emergen de la creación, a través de su espacio natural, destacan por su contenido y su potencial.

ANITYA;

El concepto de Anitya que puede ser traducido como transitoriedad, no-permanencia o cambio, es una doctrina esencial y una de las “tres características de la existencia”.

El término expresa la idea de que toda existencia condicionada, sin excepción, está sujeta al cambio. De acuerdo con esta doctrina, todos los seres que transitan por la naturaleza manifiestan este flujo en el “ciclo de nacimiento, vida, muerte y renacimiento”, pero también en el envejecimiento, así como en cualquier experiencia de pérdida.

La instalación nos habla y expresa de forma rotunda y contundente nuestra transitoriedad e impermanencia en el mundo. Nada en este mundo es inmutable , nada permanece eternamente, Esta ingravided y la levedad del paso del tiempo nos hace frágiles y fuertes al mismo tiempo. Nos muestra de forma directa las envolturas que todos cargamos que son carcasas del alma del poderoso árbol y de nuestro propio cuerpo.

Rendimos homenaje con esta instalación a nuestro gran tesoro, la naturaleza, el medio donde el ser humano se expande y que no hace preguntamos una vez más, qué pintamos en el mundo y a dónde nos dirigimos?

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