Carlos Coronas

Carlos Coronas es una artista asturiano, nacido en 1964 en Avilés, ciudad donde actualmente reside y trabaja. Obtiene la licenciatura en Bellas Artes, en la especialidad de pintura, en la Universidad de Salamanca, momento desde el que comienza un extenso recorrido creativo jalonado por numerosas exposiciones individuales y colectivas, tanto a nivel nacional como internacional.

En sus comienzos sus obras pictóricas muestran una adscripción abstracta determinada por un cromatismo lumínico y el gusto por formatos y soportes poco comunes, que le permiten abrirse a conjugaciones más variadas y ricas tanto en el tratamiento pictórico como en los soportes, que pronto derivan en estructuras de madera en las que el color revela otros volúmenes y la luz aparece como un substrato determinante de la forma.

Evolucionando en esa línea, Carlos Coronas investiga con las tecnologías lumínicas e introduce las luces de neón en trabajos en los que se refuerza el referente pictórico con composiciones lumínicas sobre superficies pictóricas que remiten a la clásica abstracción geométrica. Su evolución avanza en forma de proceso de ruptura y desbordamiento de las técnicas y formatos tradicionales, prefiriendo a lo largo de los últimos años el formato de instalación y site specific donde sus piezas alcanzan la perfecta simbiosis con el espacio que habitan.

Sistemas de producción

Instalación “site-specific” La expresión “sistemas de producción” se refiere genéricamente a los modos en que se combinan e interactúan los factores propios de la producción industrial, tales como los materiales, las máquinas, las personas y las condiciones laborales.

En esta exposición la instalación “site-specific” de Carlos Coronas con el título sistemas de producción, es una obra creada ex profeso para un lugar emblemático de Oviedo como es la antigua Fábrica de Armas de la Vega.

La obra reflexiona sobre las condiciones laborales poniendo en relación realidades propias de la producción industrial muy distantes en el tiempo y en el espacio y que, sin embargo, guardan sorprendentes similitudes.

Las piezas superponen fotografías de armas de juguete fabricadas en China e imágenes de los trabajadores que las fabrican junto a reproducciones de las expresiones y palabras que aún pueden verse pintadas en los muros de la Fábrica de la Vega que alentaban y enaltecían el valor del trabajo colectivo, organizado, rutinario, independientemente del producto fruto de ese trabajo.

Lemas como “el trabajo es un honor”, “justicia”, “El trabajo es la suprema virtud”, “Obediencia”, “Orden”… presidían la actividad fabril desde los muros de las salas, siempre presentes a los ojos de los obreros, envolviendo en nobles ideales la meticulosa elaboración de piezas de fusiles, bombas, pistolas… que nutrieron durante décadas las necesidades bélicas de conflictos armados en toda la geografía mundial.

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